jueves, 27 de marzo de 2014

Descubierta 4

El bosque. Árboles de hoja caduca. Me meto en la cabaña. Mi cabaña. Recuerdo cuando iba con mi padre a recoger setas en primavera. En este mismo bosque. Cuando tenia sueño, descansaba en esta cabaña, sobre la chaqueta de mi padre. Recuerdo que entrecerraba los ojos y observaba como sacaba las setas de la cesta cuidadosamente analizándolas y escribiendo en lo que era el cuaderno de dibujo de mi madre. Ese cuaderno es el único recuerdo que me queda de mi madre. Lo unico que heredé de ella. Todavía me acuerdo de lo último que me dijo. Fue horas antes de que aquél encapuchado disparando contra mi madre. Delante de mis propios ojos. Soltando su mano de la mía. Pronunciando sus ultimas palabras hacia mi, susurrandome: "No dejes que te descubran...el brazo". Nunca entendí lo que me dijo. No tengo nada estraño en los brazos. Recuerdo que desaprecí, mejor dicho, me perdí. El infinito bosque otra cabaña así durante meses, alimentandome de lo que la naturaleza me regalaba. Con tan solo once años. Todo pasó tan rápido, y en el mismo año. Cuando volví a casa había una carta roja en la puerta. Era de Cap. Anunciaba que no había conseguido pasar las pruebas del Sector 9. Habia perdido un hermano, una madre, un padre. Habia perdido a mi familia. Mi padre, borracho y destrozado. Mi madre, muerta. Cap, rechazado y, posiblemente muerto. Los excluidos no suelen durar mucho tiempo con vida.
Llaman para que nos reunamos todos en la plaza metálica gris. Con el escudo en el suelo y en la pared de presentación. Voy a casa ya que llevo dos días fuera. Mi padre está en el mismo sitio. Levanta la cabeza para mirarme y la vuelve a bajar, entonces digo en voz baja: "perdedor".

domingo, 23 de marzo de 2014

Descubierta 3

Capítulo 3
Vuelvo a casa. Un día agotador. Odio estar con gente de mi edad de diferentes categorías. Sobretodo odio a los deportistas. Pero nunca he juzgado un libro por su portada, y no voy a empezar ahora. A los deportistas no les gustan los inteligencia. Y no les gusto yo. Me miran peor que a los demás. Me han cogido asco, y no lo entiendo, yo y El Siniestro somos los que menos hablamos, pero El Siniestro no es inteligencia. Es artístico. Dicen que hubo un intercambio a la fuerza. Pero El Siniestro no se resistió para nada. Cumplió con su mandato. Lleva siempre una chaqueta negra ceñida con una capucha puesta que no deja ver casi ningún rasgo de su cara. Llevamos un día aquí y los deportistas ya nos han puesto motes a todos. Yo soy la "friki" parece que le han cogido cariño porque los cuatro deportistas más populares no paran de meterse conmigo. Con El Siniestro no, nadie se atreve. Es tan siniestro que no sabemos ni su nombre. No tiene amigos. Básicamente es como yo. Los Lobos Infernales como llamo yo a los cuatro deportistas odiosos: Gemma, la rubia. David, el jefe. Y los gemelos Waldo y Helio, los extras. La diferencia entre Waldo y Helio es que Waldo tiene un lunar en la mejilla y Helio no. Ambos tienen el pelo corto y marrón con los ojos pardos verdosos.
Cuando vuelvo a casa mi padre está en el mismo sitio de siempre. Con la cabeza sobre la mesa y una botella de Ginebra en la mano vacía. Nunca superó lo de mi madre, ni lo de la exclusión de mi hermano mellizo Cap. Aunque en el fondo yo y mi padre sabemos que Cap no está muerto. La pulsera de mi nombre en letras griegas que me regalaron cuando cumplí 12 no se han apagado las letras. Siguen brillando con la luz del sol. No puedo soportar ver a mi padre a si, el único familiar que me queda cerca. Así que me alejo, lejos, al bosque.

sábado, 22 de marzo de 2014

Descubierta 2

Capítulo 2
Cuando llego a clase todo el mundo me mira. Algo ha cambiado. Nos han cambiado por edades. En ved de hacerlo como se ha hecho siempre por Inteligencia, Arte o Deporte. Pero ahora no. Nos han mezclado por edades, es decir que, todos los de dieciséis años, da igual de que tres categorías sean, estarían juntos en una clase. Esto va a salir mal. Todavía me resulta increíble, inteligentes y deportistas en una clase. No tenemos nada contra los pintores ya que son muy tranquilos. Tan tranquilos que parece que se drogan. Los deportistas no, gritan, se ríen, presumen, etcétera. Odiosos. Los inteligencia no nos reímos, no nos arreglamos, somos silenciosos. Solo hablamos con la mente. La mayoría de deportistas, cuchichean al verme tanto los chicos como las chicas. Los artistas me miran y enseguida vuelven hacia sus cuadernos. Los inteligencia no se molestan ni en mirarme. El profesor pide que me siente y, por desgracia el único sitio que queda es al lado de los deportistas. Cada uno empieza a presentarse desde el principio hasta el final. No les presto demasiada atención. Hasta que llega al final. Me presento: Me llamo Rebeca Brey, tengo dieciséis años, pertenezco a Inteligencia. Mi padre se llama Marcos. Mi hermano mellizo se llama Matias, pero no pertenece a este sector. Odio las mentiras y perder tiempo. Me gusta la lluvia y las mariquitas camaleón.
El profesor le cede el turno a mi compañero de al lado. Un deportista.
-Mi nombre es David Robinson, tengo dieciséis años, pertenezco a Deporte. Mis padres se llaman Bastian y Augusta. Mi hermana se llama Millaray. Odio a los frikis. -dice mirándome burlón.- Me gustan los pieris y las nandinas.
Me quedo estupefacta, ¿un deportista al que le gusten las plantas? No tiene pinta de ser un ser cuidadoso y tranquilo. Ya que es corpulento y alto. Su pelo negro azabache le cubre las orejas. Ese es el único rasgo inocente que tiene aparte de sus ojos azul oscuro que me miran fijamente con odio. Le toca a su compañera de al lado, Ruth.
-Me llamo Ruth Darmon, dieciséis años. Deporte. Me gustan los gatos y odio con todas mis fuerzas la música.
Creo que odiaré a los cuatro del final con todas mis fuerzas. Será un año muy difícil.

Descubierta

Capítulo 1
Acostada sobre mi cama. Mirando el amplio techo con puntos negros que hizo mi madre antes de morir. Mi madre que era una de las pintoras más importantes de Campetra. Campetra se ha convertido en un país esclavizado por decirlo de alguna manera. Nos vigilan constantemente hay cámaras incluso en los cuartos de basura. Todo es metálico, gris, echo por el hombre. Es a sí como diferenciamos lo construido de lo natural. Lo natural es colorido. Lo construido es gris y azul claro. Hasta nuestras propias ropas están echas solo de azul claro y gris. Pero, eso solo debe pasar en el Sector 5. Hace años Campetra se dividió en 10 sectores. El Sector 5 se dedica al arte, la inteligencia y el deporte. Nuestro escudo son dos águilas azules y una cobra gris en medio. El escudo está por todas partes. En las camisetas, en los parques, en la plaza. Puede que también este en las alcantarillas.
Cuando el despertador suena (con el himno de Campetra) me visto la misma ropa aburrida de siempre. Solo que esta vez la mochila inteligente, como yo, ha cambiado su color a verde oscuro. Las máquinas casi nos dominan. Quizás por eso prohibieron los móviles, la televisión... y los robots se parecen tanto a las personas. La única diferencia es que ellos no pueden sentir. Y que están señalados con un tatuaje del escudo de nuestro sector. Me dirijo al instituto. Los inteligencia como yo, llevamos el tatuaje de un jazmín y el número PI en la muñeca. Los artística el iris de un ojo pardo y los deporte una balanza antigua. No sé por que pero retrocedo. Siento que estoy agobiada que quiero irme. Y lo hago, me escondo en la cabaña de madera del espeso bosque. Odio vivir en este sitio. Un sitio donde no podemos ser nosotros mismos. Donde tenemos que estar a las órdenes de un Gobierno frío que lo único que quiere es más. Prefiero vivir con los vagabundos del Sector 0, al menos a ellos no los vigilan. Que suerte la de mi hermano mellizo. A los cinco minutos de estar en la cabaña del bosque rodeando las rodillas con mis brazos y hundiendo la cabeza 1 provocando que el pelo se me despeine. Me llaman desde un altavoz. Repiten una y otra vez mi nombre: "!Rebeca Brey!, Rebeca Brey se encuentra usted en perfecto estado haga el favor de ir a su clase correspondiente". Es la voz de el gobernante. El presidente Villan. Pero no soy una rebelde y tengo que seguir las reglas.

Bienvenidos

Bienvenidos lectores, soy una chica que quiere hacer realidad su sueño de ser escritora y por eso empezaré con un sencillo blog. Me encanta escribir a sí que probablemente todas las semanas haya publicaciones nuevas. Espero que disfrutéis mi blog leyéndolo tanto como yo escribiendo. Porque un lector vive miles de vidas leyendo que una persona que no lee.

Un saludo, Patricia.